Me siento honrado de trabajar con ustedes

Después de casi dos años de haber comenzado con la construcción de los laboratorios de Chile y Perú y luego de un año y cuatro meses de haber obtenido nuestra primera acreditación 17025, puedo comentar la enorme satisfacción que ciento de que hayamos logrado ser actores relevantes dentro de los mercados chileno, colombiano, ecuatoriano y peruano, porque en esos cuatro países ya todos saben quiénes somos y lo rápido que hemos crecido junto a mis colegas Marcos Cayotopa y Juan Luis Castillo y al grupo inversionista que nos apoyó, dueños de Ceimic Laboratories.

Esto, como ya lo habrán leído, o escuchado, en un sin fin de ocasiones por parte de miles de emprendedores, el recorrido no fue miel sobre hojuelas, ha sido una aventura llena de altibajos donde tuvimos y seguimos teniendo muchos éxitos pero lo que más destaco son la enorme cantidad de derrotas, en todo ámbito, grandes, pequeñas, derrotas del día a día, esas que te hacen pensar…”Y si lo hubiese hecho así, por qué no dije tal, o cual cosa en la reunión” maldita sea, las cosas nunca son tal cual uno hubiese querido que sean, pero en retrospectiva les puedo comentar que las derrotas son las valiosas, las que hacen que uno tome decisiones correctas, donde se ve el apoyo de tus socios a todo nivel y el compromiso de cada persona que hizo sintonía con el proyecto, porque me di cuenta que lo más importante es que todas la personas que están involucradas trabajando en el desarrollo del emprendimiento, al final del camino son tus socios, sin el compromiso de todos, no solo del inversionista, o de tu compañero emprendedor, me refiero al que barre el pasillo, al que paga la planilla de sueldos, el que hace los análisis, el que mantiene la operación en línea y funcionado a toda hora y del que está ahí, al lado del cliente en todo momento, incluso cuando nos equivocamos y tiene que ponerle el pecho a las balas. Sin ellos comprometidos, no tendrás nada. Para que eso suceda, la responsabilidad es del emprendedor, del que tiene el sueño y le pone toda la pasión, cuando les haces sentir a tus compañeros que esto vale la pena, que se validan como profesionales y que lo que esta pasando los hace crecer.

Después de estos dos años, no me queda más que agradecer a todas las persona que nos han acompañado en esto, en Chile y Perú, porque no han sido trabajadores, ni colaboradores, han sido soldados en esta gran aventura y al menos en mi caso, no me he levantado todas las mañanas a trabajar, lo he pasado excelente junto a ustedes. ya no somos los mismos que llegamos al laboratorio, somo otros, somos mejores.

GRACIAS A NUESTRO GRAN EQUIPO¡¡¡¡¡

 

Claudio Losada Rodríguez